Radazul Tenerife

Descubre Radazul: un pueblo costero de Tenerife

Historia de Radazul: del pasado al presente

Radazul es hoy una de las zonas residenciales costeras más conocidas del municipio de El Rosario, en Tenerife. Sus edificios escalonados frente al Atlántico, el puerto deportivo, la playa de La Nea y las urbanizaciones de chalés transmiten la imagen de una localidad relativamente moderna. Y, en buena medida, lo es. La mayor parte del paisaje urbano que vemos actualmente se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XX.

Sin embargo, la historia de Radazul no puede entenderse únicamente a partir de sus urbanizaciones. Forma parte de un territorio mucho más antiguo, vinculado primero al mundo aborigen de Tenerife, después a una economía rural y costera de baja densidad y, finalmente, al rápido crecimiento residencial del área metropolitana de Santa Cruz.

Antes de Radazul: el territorio aborigen de El Rosario

Antes de la conquista castellana de Tenerife a finales del siglo XV, el territorio que actualmente ocupa el municipio de El Rosario pertenecía al menceyato de Güímar. El Ayuntamiento señala además que la posición de esta parte de la isla la convertía en una zona de paso entre diferentes sectores de Tenerife.

Los principales yacimientos arqueológicos documentados por el municipio se encuentran en lugares como El Tablero, barranco de Jagua, barranco del Brezo, Barranco Hondo y El Chorrillo. Por ello, conviene evitar una simplificación frecuente: presentar el actual Radazul como si hubiese sido desde tiempos remotos un pueblo costero con la misma estructura que conocemos hoy.

El núcleo moderno es mucho más reciente. La historia antigua corresponde al territorio del que forma parte y a las comunidades que utilizaban estas medianías, barrancos y zonas próximas al litoral.

De un municipio agrícola a una costa residencial

El Rosario se constituyó como municipio en 1813, después de haber formado parte de La Laguna. En aquella época tenía alrededor de 2.000 habitantes y su centro político y social se encontraba lejos de la costa, en torno a La Esperanza.

Esta diferencia entre las zonas altas y bajas sigue siendo esencial para comprender el municipio. La Esperanza se encuentra a unos 900 metros de altitud y presenta un paisaje húmedo y rural, mientras que Radazul ocupa una costa mucho más seca y soleada. El contraste climático es considerable incluso aunque ambas localidades pertenezcan al mismo ayuntamiento.

A comienzos del siglo XX, El Rosario tenía 2.767 habitantes y dependía principalmente de la agricultura de subsistencia. Hacia 1950 ya alcanzaba los 6.159. Posteriormente llegó una transformación mucho más rápida relacionada con la expansión del área metropolitana de Santa Cruz.

La costa acabaría desempeñando un papel cada vez más importante en ese crecimiento.

Los años 70: el gran cambio de Radazul

Para entender el Radazul actual hay que situarse especialmente en la década de 1970. La mejora de las comunicaciones y el desarrollo de la TF-1 cambiaron radicalmente las posibilidades de esta parte del litoral.

Antes de esa transformación, el paisaje era muy diferente al actual. Una crónica sobre el desarrollo urbanístico de Radazul recoge el testimonio de Olivina Hernández, una de las primeras personas dedicadas a comercializar terrenos en la zona, quien recordaba un Radazul prácticamente sin desarrollar antes de la llegada de la autopista en 1973.

A partir de entonces comenzaron a extenderse viviendas unifamiliares, bloques de apartamentos y nuevas calles sobre una ladera con pendientes pronunciadas. Esa topografía explica una característica que todavía sorprende a algunos visitantes: en distancias relativamente cortas puede haber diferencias importantes de altura.

Un paseo por calles como Juan Sebastián Elcano, Churruca, Valdés o Pizarro permite apreciar perfectamente esta urbanización en terrazas. Incluso documentos urbanísticos recientes describen diferencias de cota de hasta 15 metros dentro de determinadas parcelas de Radazul Bajo.

El puerto deportivo, pieza clave del nuevo Radazul

Uno de los acontecimientos fundamentales fue el desarrollo del Puerto Deportivo de Radazul. La concesión administrativa para construirlo fue otorgada por el Consejo de Ministros el 1 de octubre de 1976. Las obras tuvieron posteriormente diferentes fases y el reconocimiento final de las instalaciones se produjo en 1997.

El puerto hizo mucho más que proporcionar amarres. Ayudó a estructurar la urbanización y convirtió esta costa en un punto de referencia para la navegación recreativa y los deportes marinos. El propio Ayuntamiento de El Rosario destaca su función estructurante en el desarrollo de Radazul.

Todavía hoy es uno de los mejores lugares para comprender esa transformación. Bajando hacia el puerto se pasa de los grandes edificios residenciales de la ladera a un entorno claramente marítimo, con embarcaciones, escuelas y actividades náuticas.

El submarinismo también ha adquirido un peso considerable en esta parte del municipio. Radazul y la vecina Tabaiba son zonas habituales para inmersiones; frente a Tabaiba se encuentra además El Peñón, un remolcador hundido intencionadamente en 2006 para funcionar como arrecife artificial y situado aproximadamente a 25 metros de profundidad.

La Nea y la recuperación del frente marítimo

Otro elemento importante en la evolución reciente fue la mejora del acceso al mar. La playa de La Nea, de arena volcánica, y el paseo marítimo cambiaron la relación cotidiana entre la urbanización y la costa.

Actualmente se puede caminar desde el entorno del puerto hacia La Nea siguiendo diferentes tramos del litoral. Es una ruta especialmente interesante para quien quiera observar las distintas capas del Radazul moderno: puerto, bloques residenciales, zonas ajardinadas, pequeñas áreas de baño y playa.

La comparación con Tabaiba, inmediatamente al norte, también resulta reveladora. Tabaiba fue la primera de las grandes urbanizaciones turísticas del municipio, mientras que el Ayuntamiento llegó a definir posteriormente a Radazul como una nueva meta turística. Con el tiempo, ambas zonas han evolucionado hacia un carácter principalmente residencial, muy ligado a Santa Cruz y al resto del área metropolitana.

Radazul Alto y Radazul Bajo: dos caras del mismo crecimiento

La TF-1 marca una división muy visible en la localidad. Radazul Bajo se extiende hacia el mar y concentra buena parte de los elementos más reconocibles: el puerto, La Nea, grandes edificios y viviendas con vistas al Atlántico.

Radazul Alto, por el contrario, presenta un ambiente residencial diferente y está conectado con las zonas interiores del municipio. Para un visitante interesado en la historia urbana, recorrer ambas partes resulta más instructivo que limitarse al paseo marítimo.

También permite comprender por qué el coche tiene tanta presencia en la vida cotidiana. Las pendientes y la separación entre las distintas cotas condicionaron desde el principio la forma de construir y desplazarse.

Ese desarrollo sobre un terreno complicado también ha generado problemas puntuales. Un ejemplo fue la intervención realizada en la calle Pizarro, donde fue necesario ejecutar una pantalla de 132 micropilotes para estabilizar la vía. Los estudios señalaron entre los factores del problema la existencia de un antiguo cauce bajo parte de la urbanización, además de cuestiones relacionadas con rellenos y contención del terreno.

De periferia costera a uno de los principales núcleos de El Rosario

El cambio demográfico ha sido igualmente importante. El crecimiento reciente de El Rosario se ha concentrado especialmente en las zonas bajas del municipio, entre ellas Radazul y Tabaiba. Actualmente El Rosario supera los 17.900 habitantes, según los datos municipales basados en el INE para 2025.

Radazul forma hoy parte de una franja residencial estrechamente relacionada con Santa Cruz. La TF-1 permite llegar rápidamente a la capital cuando el tráfico es favorable, algo que ha reforzado su atractivo para personas que trabajan en el área metropolitana pero prefieren vivir junto al mar.

Al mismo tiempo, quedan pequeños núcleos costeros con una identidad muy distinta. Bocacangrejo, por ejemplo, conserva una escala mucho menor y una imagen más cercana al antiguo asentamiento marinero que a las grandes urbanizaciones de Radazul.

Para apreciar ese contraste merece la pena recorrer en una misma jornada Radazul Bajo, La Nea y Bocacangrejo. En pocos kilómetros se observan tres formas muy diferentes de ocupación de la costa tinerfeña.

Radazul en la actualidad

El Radazul del siglo XXI es fundamentalmente residencial, pero conserva una relación intensa con el océano. El puerto deportivo, la natación, el submarinismo, los paseos junto al litoral y La Nea forman parte de la vida diaria tanto de residentes como de visitantes.

Su historia reciente explica buena parte de su aspecto: Radazul no creció alrededor de un casco histórico tradicional, sino mediante una urbanización relativamente rápida de la ladera costera, especialmente desde los años setenta.

Precisamente ahí está su interés. Comparar las calles inclinadas de Radazul Bajo con el puerto, la playa de La Nea, las urbanizaciones de Tabaiba y las pequeñas casas de Bocacangrejo permite leer medio siglo de transformación del litoral de El Rosario.

Conclusión

La historia de Radazul es, sobre todo, una historia de transformación. De una costa escasamente urbanizada dentro de un municipio tradicionalmente agrícola pasó a convertirse en uno de los principales núcleos residenciales del litoral oriental de Tenerife.

La llegada de mejores comunicaciones, la urbanización iniciada con fuerza en los años setenta, el desarrollo del puerto deportivo y la recuperación progresiva del frente marítimo construyeron el Radazul que conocemos hoy.

Para quien quiera descubrir esa historia sobre el terreno, la mejor opción no es buscar monumentos antiguos, sino recorrer el paisaje: empezar en las zonas altas, bajar hacia el puerto deportivo, continuar hasta La Nea y terminar en dirección a Bocacangrejo. Ese recorrido muestra mejor que cualquier fotografía cómo una ladera casi sin urbanizar terminó convirtiéndose en una de las áreas residenciales costeras más características de El Rosario.