Radazul Tenerife

Descubre Radazul: un pueblo costero de Tenerife

Bocacangrejo, Tenerife: tradición, mar, gatos y arte en un rincón escondido

Entre Santa Cruz de Tenerife y Radazul, casi escondido bajo la autopista TF-1 y pegado al Atlántico, aparece Bocacangrejo, uno de esos pequeños núcleos costeros que parecen pertenecer a otra época. No tiene grandes playas, hoteles ni un paseo marítimo pensado para turistas. Su atractivo está precisamente en lo contrario: casas levantadas junto al mar, callejones estrechos, pequeñas calas de callaos, gatos descansando al sol y vecinos que todavía mantienen una relación muy directa con el océano.

Cartel de bienvenida pintado a mano en Bocacangrejo

Durante unos años, Bocacangrejo fue conocido en toda Tenerife como “el pueblo de los corazones”. Las pinturas de colores que decoraban muros, escaleras y rincones del litoral se hicieron virales y transformaron un barrio prácticamente desconocido en una pequeña atracción turística. Sin embargo, buena parte de aquellos corazones desapareció posteriormente. Hoy merece la pena visitar Bocacangrejo por algo más interesante que una fotografía para Instagram: su particular mezcla de historia local, arquitectura popular y vida junto al mar.

Un antiguo núcleo costero entre Radazul y Santa Cruz

Bocacangrejo pertenece al municipio de El Rosario y se encuentra en la costa oriental de Tenerife, entre la zona residencial de Radazul y el área de Acorán. Está formado por un conjunto muy compacto de viviendas adaptadas a una franja de costa abrupta, con casas prácticamente encima del océano.

Pared decorada con murales y objetos reciclados

Su aspecto es muy diferente al de urbanizaciones cercanas como Radazul Bajo o Tabaiba. Allí predominan edificios de apartamentos, avenidas y viviendas relativamente modernas. Bocacangrejo conserva una estructura mucho más irregular: escaleras, pasadizos estrechos, pequeñas terrazas y construcciones que parecen encajadas entre las rocas.

La relación del lugar con la pesca y el mar viene de lejos. Fuentes locales describen antiguas casas-cueva y viviendas de pescadores, en una época en la que el acceso se realizaba por senderos y no existían las carreteras actuales. Parte de los espacios transitables fueron acondicionados durante años por los propios residentes.

Composición con cañas y mensaje 'Esto mata'

Ese origen ayuda a entender por qué Bocacangrejo no debe contemplarse como una atracción turística convencional. Sigue siendo, ante todo, un pequeño barrio residencial.

De pueblo de pescadores al famoso “pueblo de los corazones”

El cambio más llamativo en la historia reciente de Bocacangrejo comenzó alrededor de 2021. Rafael Marichal, conocido como Rafa, empezó a decorar el entorno de su vivienda y parte del paseo junto al mar con corazones y dibujos de colores.

Cancha deportiva local en Bocacangrejo

La idea nació de manera sencilla: utilizar pintura para mejorar un espacio deteriorado y darle más alegría. Poco a poco aparecieron decenas y después cientos de figuras.

Las fotografías hicieron el resto. Instagram, TikTok y otros medios convirtieron aquel rincón en uno de los lugares más reconocibles de esta parte de Tenerife. Llegaban visitantes específicamente para fotografiarse delante de los corazones.

Fachada de la Asociación de Vecinos de Bocacangrejo

Pero la popularidad tuvo un precio.

La afluencia de coches y visitantes comenzó a generar problemas de aparcamiento, ruido y convivencia en un lugar con muy poco espacio. En septiembre de 2024, después también de actos vandálicos contra las pinturas, Rafa eliminó gran parte de su obra cubriéndola con tonos blancos y grises.

En 2025 todavía podían encontrarse algunos elementos pintados, pero el aspecto del pueblo ya era muy diferente al de las fotografías que lo hicieron famoso.

Por eso, quien visite Bocacangrejo actualmente no debería esperar encontrar aquel enorme museo de corazones que aparece en muchas fotos antiguas de Internet.

Platanera creciendo junto a una vivienda

El mar: la verdadera razón para pasear por Bocacangrejo

Sin los corazones como protagonista absoluto, resulta más fácil apreciar el elemento que siempre ha definido al barrio: el Atlántico.

El pequeño paseo costero permite caminar junto a las viviendas y acercarse a varias zonas de roca y callaos. No espere una playa comparable con Las Teresitas, Las Vistas o Fañabé. Aquí la costa es mucho más pequeña y agreste.

En días de mar tranquilo, el agua puede tener una transparencia excelente. Pero conviene observar las condiciones antes de bañarse. Las entradas al océano son más incómodas que en una playa de arena y el oleaje puede cambiar rápidamente.

Para pasar varias horas tomando el sol o bañándose cómodamente, Playa de La Nea, en Radazul, resulta mucho más práctica. Bocacangrejo funciona mejor como paseo corto y lugar para descubrir una cara diferente de Tenerife.

Los gatos, parte del paisaje cotidiano

Dos gatos negros descansando en una entrada

Otro detalle difícil de ignorar son los gatos. Es habitual encontrarlos entre las viviendas, escaleras, muros y rincones protegidos del sol.

No constituyen una “atracción” creada para visitantes, sino parte de la vida cotidiana del núcleo. Precisamente por eso conviene observarlos sin molestarlos ni convertir sus zonas de descanso en escenarios fotográficos.

También es mejor evitar alimentar a los animales de manera improvisada. Dejar comida junto a viviendas o caminos puede generar suciedad, insectos y conflictos con los residentes. Si se quiere ayudar, tiene más sentido hacerlo mediante asociaciones o personas que gestionen las colonias locales.

Para quien disfruta de la fotografía callejera, la combinación de gatos, pequeñas casas, barcas, paredes desgastadas por el salitre y océano proporciona escenas mucho más auténticas que las antiguas fotografías posadas delante de los corazones.

Capilla blanca entre las casas del pueblo

Cómo visitar Bocacangrejo sin molestar a los vecinos

Este punto es especialmente importante. Bocacangrejo tiene alrededor de unos pocos cientos de residentes y dispone de muy poco espacio. Antes de su transformación turística se hablaba de aproximadamente 380-400 habitantes, y la presión de visitantes llegó a convertirse en un problema real para el barrio.

Si se llega en coche, conviene no intentar acercarse hasta el último metro posible al mar. Las calles son estrechas y muchas zonas son utilizadas diariamente por los residentes. Nunca se deben bloquear garajes, accesos o pasos peatonales.

Altar decorado con flores y figura religiosa

Una visita tranquila puede durar entre 30 y 60 minutos. Es tiempo suficiente para recorrer los pequeños caminos junto al océano, observar la arquitectura y detenerse en algunos puntos de la costa.

Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde suelen ofrecer una experiencia más agradable que las horas centrales del día, especialmente en verano. Además, la costa oriental recibe una luz especialmente bonita cuando el sol comienza a bajar.

Dónde comer: Bocacangrejo o Radazul

La oferta gastronómica dentro del propio núcleo es limitada. Una referencia local es Kiosco: Asociacion de vecinos de boca cangrejo, donde el gasto habitual ronda aproximadamente 20-30 € por persona, aunque horarios y apertura pueden variar.

Si se quiere combinar la visita con una comida y disponer de más opciones, resulta más práctico continuar hasta el puerto deportivo de Radazul, a pocos minutos en coche.

Allí se encuentran restaurantes como El Rincón de Frankino, con precios aproximados de 20-30 € por persona, o Bufala de Italia Trattoria Pizzeria, donde es posible comer por unos 10-20 € por persona.

Rincón decorado con muebles reciclados y plantas

Esta combinación funciona especialmente bien: paseo por Bocacangrejo, baño en La Nea y comida o café en la zona del puerto de Radazul.

Bocacangrejo frente a Radazul y Tabaiba

Aunque están muy cerca, los tres lugares ofrecen experiencias bastante diferentes.

Bocacangrejo es el más tradicional y fotogénico. Sus principales atractivos son sus callejones, las viviendas junto al océano, los gatos y la sensación de pequeño núcleo marinero.

Radazul es mucho más cómodo para pasar medio día. Tiene puerto deportivo, restaurantes, paseo marítimo y la Playa de La Nea. Si el objetivo principal es bañarse y comer junto al mar, probablemente sea la mejor elección.

Tabaiba, situada al otro lado de Radazul, combina apartamentos residenciales con pequeñas zonas de baño y fondos marinos muy apreciados por quienes practican buceo. También tiene una costa más tranquila que los grandes centros turísticos del sur.

No es necesario elegir uno solo. Los tres están suficientemente próximos para conocerlos en una misma salida.

¿Merece la pena visitar Bocacangrejo?

Sí, pero no por las razones que todavía muestran muchas guías antiguas.

Vista de la costa rocosa y el mar desde Bocacangrejo

Quien llegue buscando cientos de corazones de colores puede sentirse decepcionado, porque gran parte de aquella obra desapareció a partir de 2024. En cambio, quien busque pequeños rincones costeros y quiera conocer una Tenerife alejada de las grandes playas turísticas encontrará aquí una parada interesante.

Bocacangrejo se disfruta mejor sin prisas y sin convertirlo en un parque temático. Caminar junto al mar, fijarse en las antiguas viviendas, observar los gatos y entender cómo un diminuto barrio de pescadores terminó convertido inesperadamente en fenómeno turístico permite apreciar mucho mejor el lugar.

Mensaje pintado: 'Sonríe, estás en el paraíso'

Y quizá esa sea ahora su mayor virtud: después de la fama de los corazones, Bocacangrejo vuelve poco a poco a ser simplemente Bocacangrejo.