Radazul Tenerife

Descubre Radazul: un pueblo costero de Tenerife

Evolución arquitectónica en Radazul: pasado y presente

Radazul tiene una arquitectura difícil de entender si se observa únicamente edificio por edificio. Para descubrir cómo se ha formado realmente este núcleo costero de El Rosario hay que mirar primero el terreno: una ladera pronunciada que desciende desde las medianías hasta el Atlántico, atravesada por la TF-1 y ocupada progresivamente durante apenas unas décadas.

El resultado es un paisaje urbano muy particular. En pocos minutos se puede pasar de calles de chalés independientes y viviendas de dos plantas en Radazul Alto a grandes bloques de apartamentos escalonados sobre la pendiente de Radazul Bajo, para terminar junto al puerto deportivo y el paseo marítimo. A poca distancia, Boca Cangrejo conserva una escala mucho más pequeña y una relación con el mar que recuerda a los antiguos asentamientos costeros de Tenerife.

Esa variedad resume bastante bien la evolución arquitectónica de Radazul: de un litoral escasamente construido a una urbanización residencial marcada por las necesidades de movilidad, las vistas al océano y la adaptación a un terreno extraordinariamente inclinado.

Antes de la urbanización: una costa casi sin ciudad

Hasta bien entrado el siglo XX, Radazul no presentaba la continuidad edificatoria que encontramos actualmente. La gran transformación comenzó durante los años setenta, coincidiendo con la mejora de las comunicaciones del área metropolitana y el desarrollo de nuevas urbanizaciones residenciales en la costa oriental de Tenerife.

La TF-1 llegó a esta zona en 1973, una fecha especialmente importante para entender el cambio. Radazul pasó a estar mucho mejor conectada con Santa Cruz y empezó a resultar atractiva como lugar de residencia para personas que trabajaban en la capital pero preferían vivir junto al mar. La urbanización nació precisamente en esa década.

Todavía quedan pistas de un paisaje anterior en Boca Cangrejo, donde las casas se agrupan junto a estrechos pasos peatonales y pequeñas plazas. Compararlo con las urbanizaciones situadas unos cientos de metros ladera arriba permite comprender dos maneras completamente diferentes de ocupar la costa: una basada en un crecimiento tradicional y compacto y otra diseñada para el automóvil y la vivienda residencial moderna.

Los años setenta: chalés, jardines y una nueva forma de vivir

La primera arquitectura residencial de Radazul estuvo muy vinculada a la vivienda unifamiliar. Muchas parcelas se diseñaron pensando en chalés aislados o adosados, jardines, terrazas y vistas al mar.

Este modelo todavía resulta claramente visible en diferentes calles de Radazul Alto y en sectores intermedios de la urbanización.

La normativa urbanística ayuda a explicar ese paisaje. En determinados sectores del PERI de Radazul aparecen parcelas clasificadas como Ciudad Jardín Extensiva, con vivienda aislada, ocupaciones reducidas y límites de dos plantas. Un estudio municipal, por ejemplo, recoge parcelas con superficie mínima de 500 m², edificabilidad de 0,4 m²/m² y retranqueos respecto a la calle y las propiedades vecinas.

No se trata únicamente de una cuestión estética. Este tipo de ordenación produce calles relativamente abiertas, donde parte del terreno queda ocupado por jardines, accesos, piscinas o aparcamientos privados.

Quien quiera reconocer esta etapa arquitectónica puede recorrer las calles interiores de Radazul Alto y compararlas después con la zona situada junto al mar. El contraste es inmediato.

El puerto deportivo y la consolidación de Radazul Bajo

Otro momento decisivo llegó con el desarrollo del Puerto Deportivo de Radazul.

La concesión administrativa para construirlo fue otorgada el 1 de octubre de 1976, por un plazo inicial de 50 años. El puerto no fue simplemente una instalación para embarcaciones: ayudó a crear un nuevo centro de actividad junto al litoral y reforzó el atractivo residencial de la zona baja.

A su alrededor aparecieron apartamentos, locales comerciales, restaurantes y servicios relacionados con las actividades náuticas.

Arquitectónicamente, esta parte de Radazul responde a una lógica diferente de la ciudad jardín de las zonas superiores. Aquí el suelo próximo al mar tenía mucho más valor y los edificios residenciales comenzaron a aprovechar intensamente las parcelas y, sobre todo, las vistas.

De los chalés a los grandes bloques de apartamentos

Este es probablemente el cambio arquitectónico más evidente de Radazul.

Radazul bajo

Al bajar hacia el mar aparecen edificios residenciales de considerable altura, construidos sobre terrenos con fuertes desniveles. Algunos parecen enormes cuando se observan desde la costa, aunque desde la calle superior su impacto puede ser mucho menor.

La prensa local ya describía en 2011 este contraste entre los chalés y jardines de las zonas altas y los grandes edificios levantados aprovechando las laderas próximas al litoral.

La pendiente condiciona prácticamente todo: accesos a garajes, ascensores, muros de contención, terrazas, orientación de las viviendas y número de plantas visibles desde cada lado.

No es un problema menor. Un estudio reciente correspondiente a parcelas de Radazul Bajo entre las calles Churruca, Juan Sebastián Elcano y Valdés señala diferencias de cota de hasta 15 metros dentro del mismo ámbito y pendientes medias aproximadas del 33 % al 39 %.

Por eso algunos edificios de Radazul presentan una arquitectura escalonada. Una entrada puede encontrarse prácticamente a nivel de calle mientras varias plantas aparecen por debajo hacia el océano.

Para quien esté pensando en comprar o alquilar una vivienda, esta característica tiene consecuencias prácticas: no basta con saber en qué planta está el piso. Conviene comprobar desde qué calle se accede, cuántos ascensores intervienen, dónde está el garaje y qué desnivel existe realmente hasta el paseo marítimo.

Radazul Alto y Radazul Bajo: dos paisajes arquitectónicos

La TF-1 funciona casi como una frontera urbanística.

Radazul Alto conserva principalmente una escala residencial de baja densidad, con chalés, adosados y pequeños conjuntos de viviendas. Ofrece mayor sensación de espacio alrededor de las construcciones, aunque la distancia al litoral hace que el coche resulte más importante en la vida cotidiana.

Radazul Bajo, en cambio, concentra una arquitectura más vertical. Aquí predominan en varios sectores los apartamentos y edificios adaptados a la ladera. A cambio de una mayor densidad, muchas viviendas consiguen amplias terrazas y vistas directas al Atlántico.

No existe un modelo necesariamente mejor. Para una familia que valore jardín, tranquilidad y espacio exterior privado, las zonas de vivienda unifamiliar pueden resultar más interesantes. Para alguien que quiera caminar hasta La Nea, el Puerto Deportivo o el paseo litoral, Radazul Bajo ofrece una relación mucho más directa con el mar.

Boca Cangrejo: el contrapunto tradicional

Para completar el recorrido arquitectónico merece la pena continuar hacia Boca Cangrejo.

Aquí desaparece buena parte de la imagen de urbanización planificada. Las viviendas se encuentran mucho más próximas entre sí y el trazado responde a una escala peatonal y costera. El núcleo tradicional dispone además de su plaza y de la ermita dedicada a la Virgen del Carmen.

La comparación resulta especialmente interesante porque Boca Cangrejo y las grandes urbanizaciones de Radazul están separadas por muy poca distancia.

En un mismo paseo aparecen así tres modelos: núcleo costero tradicional, urbanización de chalés y grandes complejos residenciales.

Pocos lugares del área metropolitana permiten observar ese cambio de escala de forma tan evidente.

La arquitectura actual: construir respetando la pendiente

Radazul continúa evolucionando, pero actualmente las actuaciones urbanísticas deben resolver cuestiones que en las primeras décadas del desarrollo tenían un tratamiento diferente.

La normativa del área ha pasado por distintas etapas. Documentación municipal reciente señala que desde la aprobación del primer PERI de Radazul en 1992 se ha construido bajo diferentes marcos urbanísticos: PERI I, PERI II, el PGO vigente entre 2007 y 2015 y nuevamente el PERI tras la anulación del Plan General.

Los proyectos recientes prestan especial atención a la integración de las construcciones en terrenos inclinados, las rasantes de las calles, los accesos y la relación entre parcelas vecinas. En Radazul Bajo, por ejemplo, estudios de detalle recientes buscan precisamente adaptar las edificaciones a pendientes superiores al 30 % y mejorar la accesibilidad.

Esto también explica por qué una parcela aparentemente excelente por sus vistas puede resultar arquitectónicamente complicada: excavar, contener el terreno y crear accesos adecuados incrementa considerablemente la complejidad de una obra.

Cómo descubrir la evolución arquitectónica de Radazul a pie

Una buena manera de entender esta historia es recorrer Radazul de arriba abajo.

Se puede comenzar en Radazul Alto, observando las viviendas unifamiliares y los jardines, y descender posteriormente hacia las calles residenciales situadas bajo la TF-1. Al acercarse al litoral empiezan a dominar los bloques de apartamentos y las construcciones escalonadas.

El recorrido puede terminar en el Puerto Deportivo, continuar por el paseo marítimo y la playa de La Nea y, si se dispone de más tiempo, prolongarse hacia el entorno de Boca Cangrejo.

No hace falta conocer arquitectura para apreciar las diferencias. Basta observar la altura de los edificios, el tamaño de las parcelas, la presencia o ausencia de jardines y, especialmente, cómo cada construcción intenta resolver la misma dificultad: una ladera abrupta frente al Atlántico.

Radazul, una arquitectura definida por el mar y la pendiente

La evolución arquitectónica de Radazul no responde a un único estilo. Su interés está precisamente en la superposición de distintas etapas.

Las viviendas unifamiliares recuerdan la expansión residencial iniciada durante los años setenta; el puerto deportivo refleja la apuesta por convertir el litoral en un espacio residencial y náutico; los grandes bloques de Radazul Bajo muestran cómo se aprovechó posteriormente un suelo con fuertes pendientes y excelentes vistas; y Boca Cangrejo mantiene una escala costera completamente distinta.

Hoy Radazul continúa cambiando, aunque el desafío sigue siendo esencialmente el mismo que hace décadas: construir en una ladera pronunciada sin perder la relación privilegiada con el mar.

Para comprender esta evolución, la mejor perspectiva no está en un mirador concreto. Está en recorrer la localidad desde la parte alta hasta el océano. En apenas unos kilómetros se puede leer buena parte de la historia reciente de la arquitectura residencial de la costa metropolitana de Tenerife.